Hasta cuándo

Compartimos contigo unas palabras de reflexión para decirte que estás en nuestro corazón, no solo en nuestra memoria:

“Estoy terminando el año con una pregunta que viene resonando dentro de mi ser desde hace tiempo y es: ¿hasta cuándo?

“¿Hasta cuándo el dolor y la injusticia, el atropello y la indiferencia, la desesperanza y la mentira, la pérdida de ideales y la carencia de ejemplos superadores?

“¿Hasta cuándo la pasividad de los que sólo observan y critican? ¿hasta cuándo seguiremos confiando para que nos traicionen? ¿hasta cuándo estaremos de brazos caídos mirándonos el ombligo sin saber qué hacer o teniendo miedo de llamar a las cosas por su nombre?

“¿Hasta cuándo la humanidad seguirá produciendo guerras sin sentido humano?

“¿Hasta cuándo seguiremos dilapidando la dignidad o continuaremos renunciando al valor de los principios que son garantes de una vida feliz?

“¿Hasta cuándo la miseria humana seguirá cobrándose vidas inocentes que convertidas en desechos deambulan por los mares y cielos del planeta buscando protección en países que los rechazan o discriminan?

“¿Hasta cuándo el egocentrismo seguirá haciendo estragos en los que menos tienen, en los que más tienen, en los que creen en Dios, en los que no creen, en los que aman y en los que odian?

“He buscado con esperanza la respuesta en diferentes organismos como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial, la Cruz Roja Internacional. He buscado en la ciencia, los movimientos sociales que bregan para que se cumplan los derechos de los seres humanos, los gobiernos de derecha y de izquierda, en los países del primero, segundo y tercer mundo, en la economía, en líderes que pintaban como la respuesta a las urgencias y dolores de la humanidad. Y finalmente, en ninguno de ellos puede saciar mi búsqueda, solo encontré palabras vacías, estructuras bastardeadas, intensiones devaluadas, intentos mezquinos, medios convertidos en fines y luchas que hicieron del poder un instrumento de corrupción.

“Es así que, en medio de tanta mentira vestida de verdad, de tantos intentos que solo logran una mayor frustración, tomo conciencia de que la respuesta está fuera de nuestra dimensión humana, lejos de la seducción de nuestros propios razonamientos, aunque cerca, muy cerca de cada corazón sensible.

“Después de tanto sentir vergüenza de mi humanidad descubrí que la respuesta a la pregunta ¿hasta cuándo? es: ¡hasta que Dios nazca y crezca en mi corazón, y volví a tener esperanza!”

Deseamos que, cada día del Nuevo año, Dios nazca y crezca en tu corazón.

Con afecto,

El equipo de Vida Sana

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 Centro Adventista de Vida Sana